Siamés
Como su nombre indica, el gato siamés proviene de la antigua Siam, lo que en la actualidad es Tailandia. A finales del siglo XIX fueron trasladados a Reino Unido y EEUU. De todas las razas de gatos, los siameses son de los más independientes y solitarios. A pesar de ello, son muy fieles a sus amos.

Tiene un cuerpo muy elegante y estilizado, con un pelo muy corto que no requiere apenas ser cepillado. Tienen una nariz larga, al igual que sus orejas que además son puntiagudas. Uno de sus rasgos más destacables son sus profundos ojos azules. Su tamaño es mediano y tienen una cola larga, que suele ser curva lo que es malo de cara a concursos.
Posee una gran agilidad, lo que observa en su musculatura firme y definida, al contrario que otras razas. Si los gatos suelen ser curiosos, el siamés es sin duda el que más lo es. Ante cualquier cambio en su habitat, se concentrará en investigarlo. Es un gato muy cariñoso con sus amos, restregando su cuerpo contra sus amos o descansando junto a su dueño en la cama.
En época de celo, sus maullidos pueden resultar molestos y desagradables. Las hembras son muy protectoras con sus cachorros y si no se les acostumbra a la compañia de otros animales desde edad temprana, pueden ser agresivos con ellos. En cuanto a la camada, suele ser en torno a los 5 gatitos.
El siamés detesta estar solo y necesita la compañia de su amo. Además, cuando está con su dueño, necesita mucha atención ya que no soporta ser ignorado.


